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Enanos


Es menester no poner nuestro fundamento sólo en rezar…porque, si no procuráis virtudes y hay ejercicio en ellas siempre, os quedareis enanas y aun plegue a Dios que sea sólo no crecer, porque ya sabéis que quien no crece, decrece….

Santa Teresa de Jesús


La oración es para que nazcan obras, repetirá muchas veces Santa Teresa, pues sin virtudes la oración se puede quedar en un subjetivismo, pura ilusión y, sobre todo, pérdida de tiempo.

Santa Teresa propone tres virtudes importantes: humildad, desasimiento de espíritu y amor a los otros.

Por la humildad, que “es andar en verdad”, la persona se abre plenamente a Dios y acepta todo lo que le venga por cumplir su voluntad.


Por desasimiento viene la entrega total a Dios, adquiriendo una gran libertad interior y liberándose, al mismo tiempo, de toda clase de esclavitud.

Por el amor puro el creyente se une con el Señor y con los demás. Por tanto la medida de la santidad no estará en las visiones y gracias místicas, sino en el ejercicio de las virtudes, sintetizadas en el mandato del amor.

La oración no es una meta. La finalidad es llegar a la madurez en Cristo y vivir en el misterio de su presencia. La oración sería, según la Santa:

-El camino que nos lleva al agua viva, a la unión profunda con Cristo;

-o como el cultivo de un jardín, que para que produzca flores se necesita quitar las hierbas que impiden crecer;

-o como la puerta que nos sirve para entrar en el castillo donde habita Dios.

Es lógico, pues, que sin la oración no haya crecimiento cristiano y uno se queda “enano”. Para seguir y perseverar en este camino de oración se requiere la ayuda de Dios y una “determinada determinación” de no parar hasta llegar al fin, “venga lo que viniere, suceda lo que sucediere, murmure quien murmure”, aunque se hunda el mundo o llegue la muerte.

Para ver el Blog del P. Eusebio: http://lafuentequemana.blogspot.com/