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Dios es maravilloso

  Todavía me conmueve hoy la actitud de mi padre. Él, que llegaba siempre agotado de las faenas del campo, del acarreo de la leña…, después de la cena, se arrodillaba, los codos apoyados sobre el asiento de cualquier silla, las manos en la frente, sin una mirada para cuantos estábamos a su alrededor, sin un movimiento.

Y Yo pensaba: Mi padre que es tan fuerte, que manda a todos en casa que hasta los bueyes le obedecen, que se muestra tan valiente cuando las cosas van mal y tan poco tímido delante del alcalde y de los ricos del pueblo….He aquí que se hace tan pequeño delante de Dios. ¡Cómo cambia!.

Dios para mi padre tiene que ser alguien de muchísima importancia, pues se arrodilla ante Él y de mucha confianza para que le hable en traje de faena.

P.Duval


Los padres son muy importantes para los hijos. De ellos están pendientes, de sus palabras, de sus gestos, de lo que hacen. El niño es sensible y se asombra al ver a los padres rezar, el pequeño descubre la presencia y la existencia de Alguien que está con papá y mamá. “El ejemplo concreto, es decir, el testimonio vivo de los padres es un elemento fundamental e insustituible de la educación a la oración” (Juan Pablo II).

A los tres años surge en el niño el deseo de imitar a las personas mayores. Repite palabras, gestos, modos de vestir y actuar. Así orará como oren los padres. Si éstos oran con fe, serán capaces de transmitir a los hijos el mejor regalo y la mayor riqueza: Dios.

El niño puede y debe crecer como Jesús: en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los seres humanos. Para iniciarse en la vida de oración, le ayudarán al neófito las cualidades de que la naturaleza le haya dotado.

El alma del niño es tierna, suave, moldeable como la arcilla: se fía de aquellos que le han dado la vida. A ellos se confía en los momentos de juego y de peligro.

¿Cómo enseñar a orar a un niño? Hay muchos métodos y modos de hacerlo. Yo quiero resaltar dos elementos que se deben tener en cuenta: La Palabra de Dios y las imágenes.

El Evangelio, presentado en frases cortas, es el mejor alimento para los que comienzan una vida de oración… Hay que educar el oído para escuchar al Señor y despertar el gusto para saborearlo desde la más tierna infancia, para aprender la historia de todos los amigos de Dios, de los hechos de Jesús y de los apóstoles.

Las imágenes se graban profundamente en el alma de los niños. A través de la visión de éstas, el pequeño va descubriendo las realidades divinas. La oración surge espontánea en palabras, gestos, besos, o simplemente en el silencio.

La oración de los padres es muy importante para los hijos. Quien ha tenido la dicha de ver orar a sus padres y rezar con ellos, es difícil que olvide la lección por el resto de la vida.

Para ver el Blog del P. Eusebio: http://lafuentequemana.blogspot.com/