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Todo es posible

Una empresa de calzado envió dos vendedores a un país africano para hacer un estudio de mercadeo.

Fue a finales del siglo pasado y al poco tiempo llegaron a la factoría dos telegramas:

Mercado cerrado, posibilidades nulas. Aquí nadie usa calzado. Decía el primero.

Mercado abierto: todas las posibilidades. Aquí nadie usa calzado. Afirmaba el segundo.

Gallo


La misma realidad puede ofrecer distintos puntos de vista.

Según seamos propensos a resaltar lo positivo o lo negativo, así podríamos decir que somos pesimistas u optimistas.

Los pesimistas ven el mal por doquier; en su boca sólo hay lamentos, y quejas en su alma por no haber aprovechado el pasado y por sentirse impotentes ante el futuro; no vislumbran soluciones ni a corto ni a largo plazo. Nada se arregla con el optimismo, con éste nadie ha podido suprimir huracanes, terremotos, ni los males físicos y morales. La vida es “una calamidad cuya culminación es la persona” (Bernard Henry Levy).

Los optimistas, por el contrario, verán más cielo azul que nubes. Así lo confirman estos refranes populares; “todo tiene remedio, menos la muerte”; “el tigre no es como lo pintan”; “A buen hambre, no hay pan duro”; “al mal tiempo, buena cara”…Todo es posible para el que cree y el que ama; todo es posible para el que confía en la fuerza de Dios, como lo hizo el papa bueno, Juan XXIII. Estas personas escucharán en su interior una llamada a ser fuertes, a tener ánimo, a confiar, a creer que el Señor anda de por medio y puede echar una mano.

El niño, satisfecho en sus necesidades esenciales, se abrirá con mirada de amor y confianza al mundo y a la vida. Una familia unida es la mejor escuela de optimismo para que el ser humano, desde temprana edad, pueda creer en el inmenso abanico de posibilidades ofrecidas por la vida en cada momento y en cada lugar.

“Para compensar la miseria humana el cielo ha dado al ser humano tres grandes dones: La sonrisa, la esperanza y el sueño” (Kant). Quizá sea justamente por esto, por lo que el optimista pueda dormir tranquilo, rebosar alegría y regalar esperanza para ver oportunidades donde otros se empeñan en ver sólo dificultades.

Para ver el Blog del P. Eusebio: http://lafuentequemana.blogspot.com/