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En el corazón de Dios

 Un señor tenía años buscando la verdad y la felicidad.
Un día, durante la oración, Dios le dijo:
Sentado en las gradas de la iglesia hay un mendigo, que puede indicarte el camino a la verdad y a la felicidad.
El señor fue, y encontró al mendigo.
Entre los dos se entabló el diàlogo siguiente:
“Buenos días”, dijo el señor.
“Estando con Dios-contestó el mendigo-todos los días son buenos”.
“¿Eres feliz?”.
“Soy el hombre más feliz del mundo”.
“¿No tienes problemas ni preocupaciones?”.
“ Sí, tengo problemas; pero ya sea en la buena como en la mala suerte vivo siempre entre los brazos de Dios”.
“¿De donde vienes?”.
“Vengo de Dios”.
“¿A dónde vas?”.
“Voy a Dios”
“Y a Dios ¿Dónde lo encuentras?”.
“ No soy yo el que encuentra a Dios; es Dios quien me encuentra a mí”.
“Pero, ¿Dónde está Dios?”.
“Dios vive en todos aquellos que confían en Él y le quieren”
“¿Quién eres tú?”.
“Soy un rey”.
“Pero ¿Dónde está tu reino?”.
“Está aquí en mi corazón, y en el corazón de Dios”.

J. Tablero


Dios busca y ama al ser humano, infinitamente más que éste a Dios. Quien lo ha descubierto como amor, es feliz, no tiene problemas ni preocupaciones, ya que tiene conciencia de que viene de Dios, vive en su corazón y a Él ha de ir.

Dios ha regalado los ojos de la fe para poder descubrirlo. No por mucho estudiar y viajar se encuentra al verdadero Dios, la verdad, la felicidad, el amor. Son precisamente, los pobres, los sencillos los mendigos quienes descubren al Dios amor, cercano, dispuesto a amar y perdonar siempre y lo dan a conocer a los otros.

Dios es amor. Así se nos muestra en la Biblia. Dios es amor y ama todo lo que ha creado, nada de lo que ha hecho aborrece (Sab 11m23); mas es el ser humano el privilegiado, la niña de sus ojos: “Cual la ternura de un padre para con sus hijos así de tierno es Yahvé para quienes le temen (Sal 103,13). El amor de Dios excede a cualquier amo materno. Aunque una made se olvidase de sus hijos, el jamás nos olvidará. “En las palmas de las manos te tengo tatuado” (Is 49.15). “Como un niño a quien su madre le consuela, así os consolaré yo” (Is 66.13)

“Dios es amor o no es nada, decía el abate Pierre, porque el amor lo es todo”. Él lo había descubierto en la tierra. Sin embargo, Titov, cosmonauta ruso, afirmó tras su proeza espacial: “ Me he paseado por el cielo. Estaba vacío. No vi a Dios”.

Dios es amor. El que no ama es porque no lo ha visto, ni lo ha conocido. “El que está en el amor está en Dios, y Dios en él” (1Jn 4,16). Dios vive en el corazón de aquel que desea vivir con Él. Quien lo ha descubierto como el Dios amor: ama, es feliz y para Él son buenos todos los días de su vida.

Para ver el Blog del P. Eusebio: http://lafuentequemana.blogspot.com/