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Yo en Él

 Parecióme se me presentó como cuando en una esponja se incorpora y embebe el agua, así me parecía mi alma que se henchía de aquella divinidad y por cierta manera gozaba en sí y tenía las Tres Personas.

Santa Teresa de Jesús


Santa Teresa vivió en la presencia de Dios, Si en todo lo creado halló memoria del Criador, sintió más viva su presencia dentro de su alma. “como una esponja que la embebía”, como agua viva que apagaba la sed, como amigo que la iba transformando y sanando para hacer de su persona un Castillo luminoso, anticipo del cielo aquí en la tierra.

La Santa de Avila, sintió la presencia de Dios cercana, dialogante, entrañable: “tenía un sentimiento de la presencia de Dios que en ninguna manera podía dudar de que estaba dentro de mí, o yo toda engolfada en Él”.

El Dios que mora en ella es un Dios vivo y verdadero, “vida de su vida y sustento de su alma”. Este Dios es hermano y amigo verdadero, fiel con sus amigos, que no abandona nunca: “siempre nos entiende y está con nosotros”.

Este Dios es el que obra misericordias en la fundadora del Carmelo: “miren lo que ha hecho conmigo que primero me cansé de ofenderle que su Majestad dejó de perdonarme”.Nunca se cansa de dar, ni se pueden agotar sus misericordias; es buen pagador del que se ha determinado a ser su amigo.

Para hablar con Él, no es necesario ir al cielo; basta ponerse en su presencia. Así llega el creyente a encontrar en lo más profundo de su ser el “agua viva”, anticipo de la vida eterna. Donde está Dios está la vida, el cielo. “Ya sabéis que Dios está en todas partes…adonde está Dios allí es el cielo. Sin duda lo podéis creer que adonde está su Majestad está toda la gloria”.

Para ver el Blog del P. Eusebio: http://lafuentequemana.blogspot.com/