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El pequeño pez

“Usted perdone”, le dijo un pez a otro, “es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá usted ayudarme. Dígame: ¿Dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscándolo por todas partes, sin resultado”.

“El Océano”, respondió el viejo pez, “es donde estás ahora mismo”.

“¿Esto? Pero si esto no es más que agua…Lo que yo busco es el Océano”, replico el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.

Anthony de Mello


Hay que saber descubrir a Dios, tener los ojos de la fe bien abiertos para saber que vive en nosotros y que podemos comunicarnos con El. A través de la oración, “trato de amistad”, nos relacionamos con El. Pero para sentirle íntimamente y comunicarle nuestro interior: sentimientos, valores, la experiencia de cada día, etc., se necesita quererle, amarle y vivir como hijos en clima de libertad y confianza. Quien es desconfiado, se comunicará a nivel superficial, usando todo tipo de máscaras para cubrir el ser.

“Sólo lo que aquí han de hacer es dejar al alma libre y desembarazada y descansada de todas las noticias y pensamientos, no teniendo cuidado allí de qué pensarán y meditarán; contentándose sólo con una advertencia amorosa y sosegada en Dios (San Juan de la Cruz. Noche Oscura. Lib.1, cap. 10.4).

A Dios, pues, se le puede encontrar a través de una fe impulsada por el amor. El vive dentro de cada persona.

“Esa es vuestra tragedia. ¡Olvidáis! ¡Olvidáis al Dios que hay en vosotros! ¡Queréis olvidar! ¡El recuerdo implicará el alto deber de vivir como un hijo de Dios...¡Es más fácil olvidar, convertirse solamente en un hombre…¡Vivir negando la vida!” (Eugene O´Neill).

Para ver el Blog del P. Eusebio: http://lafuentequemana.blogspot.com/